Ir al contenido principal

La Profundidad de Campo: Cómo Controlar el Desenfoque

La profundidad de campo es uno de los recursos más importantes para controlar el aspecto de una fotografía. Determina qué parte de la escena aparece aceptablemente nítida por delante y por detrás del punto de enfoque.

Aprender a controlar la profundidad de campo nos permite decidir si queremos que el fondo aparezca desenfocado para destacar al sujeto o si preferimos que una mayor parte de la escena permanezca enfocada.

¿Qué es la profundidad de campo?

La profundidad de campo es la zona de una fotografía que aparece con una nitidez aceptable alrededor del punto de enfoque.

Puede ser amplia, cuando una gran parte de la escena aparece enfocada, o reducida, cuando solamente una zona pequeña permanece nítida y el resto aparece desenfocado.

Este efecto es especialmente importante en retratos, naturaleza, macrofotografía y fotografía de paisaje.

Profundidad de campo reducida

Una profundidad de campo reducida permite destacar un sujeto frente al fondo.

Por ejemplo, en un retrato podemos enfocar los ojos de una persona y conseguir que el fondo aparezca suavemente desenfocado.

Este efecto ayuda a dirigir la atención del espectador hacia el protagonista de la fotografía.

Profundidad de campo amplia

Una profundidad de campo amplia permite mantener enfocada una mayor parte de la escena.

Es especialmente útil en fotografía de paisaje, arquitectura o situaciones en las que queremos mostrar claramente diferentes elementos situados a distintas distancias.

Para conseguirla podemos utilizar aperturas más cerradas y prestar atención a la distancia de enfoque.

El diafragma

El diafragma es uno de los factores que más influye en la profundidad de campo.

Una apertura grande, como f/2.8, suele producir una profundidad de campo menor.

Una apertura más cerrada, como f/8 o f/11, suele aumentar la zona que aparece enfocada.

Sin embargo, el diafragma no es el único factor que interviene.

La distancia focal

La distancia focal del objetivo también influye en la apariencia de la profundidad de campo.

Los teleobjetivos pueden facilitar el aislamiento del sujeto y producir fondos visualmente más desenfocados, especialmente cuando trabajamos con el sujeto relativamente cerca y el fondo se encuentra alejado.

Por este motivo, un retrato realizado con un teleobjetivo puede presentar un aspecto muy diferente al realizado con un gran angular.

La distancia al sujeto

La distancia entre la cámara y el sujeto también es importante.

Cuanto más nos acercamos al sujeto, más fácil resulta conseguir una profundidad de campo reducida.

Esto es especialmente evidente en macrofotografía, donde podemos trabajar a distancias muy pequeñas y la zona enfocada puede llegar a ser extremadamente reducida.

La distancia entre el sujeto y el fondo

La separación existente entre el sujeto y el fondo también afecta al desenfoque que percibimos.

Si el sujeto está muy separado del fondo, podemos conseguir que este aparezca más desenfocado y que el protagonista destaque con mayor claridad.

Por el contrario, cuando el sujeto está muy cerca del fondo, puede resultar más difícil conseguir un desenfoque pronunciado.

El desenfoque del fondo

El desenfoque que aparece en las zonas que quedan fuera de la profundidad de campo se conoce habitualmente como bokeh, aunque ambos conceptos no significan exactamente lo mismo.

El bokeh describe principalmente la apariencia estética de las zonas desenfocadas, especialmente de los puntos de luz.

La calidad y forma de ese desenfoque depende del diseño óptico del objetivo y de las condiciones en las que realizamos la fotografía.

Profundidad de campo en diferentes tipos de fotografía

La profundidad de campo puede utilizarse de maneras muy diferentes.

En retrato, una profundidad reducida ayuda a separar a la persona del fondo.

En paisaje, normalmente buscamos que una parte amplia de la escena aparezca enfocada.

En macro, la profundidad de campo puede ser extremadamente pequeña y requiere un enfoque muy preciso.

En fotografía de naturaleza, podemos utilizarla para destacar un animal frente a su entorno o, por el contrario, mostrar al sujeto integrado dentro del paisaje.

Cómo controlar la profundidad de campo

Para controlar la profundidad de campo debemos pensar en varios factores al mismo tiempo:

  • La apertura del diafragma.

  • La distancia focal.

  • La distancia entre la cámara y el sujeto.

  • La distancia entre el sujeto y el fondo.

  • El punto de enfoque.

No debemos pensar únicamente en abrir o cerrar el diafragma. La combinación de todos estos elementos determina el resultado final.

Practica con diferentes profundidades de campo

Una buena forma de aprender es fotografiar el mismo sujeto utilizando diferentes aperturas y distancias.

Primero prueba una apertura grande y después una más cerrada. Acércate y aléjate del sujeto y observa cómo cambia el fondo.

También puedes utilizar diferentes distancias focales para comprobar cómo cambia la apariencia de la imagen.

Con la práctica aprenderás a anticipar qué parte de la escena aparecerá enfocada antes de realizar la fotografía.

La profundidad de campo es, en definitiva, una herramienta creativa. No se trata de conseguir que toda la fotografía esté siempre enfocada, sino de decidir qué queremos destacar y qué podemos dejar fuera de foco.

Continúa el curso

La Luz en Fotografía | Curso de Fotografía | El Balance de Blancos

Comentarios