El balance de blancos es un ajuste de la cámara que permite adaptar la reproducción de los colores al tipo de iluminación existente en una escena.
Aunque nuestros ojos se acostumbran rápidamente a diferentes tipos de luz, la cámara necesita interpretar el color de esa iluminación. Si el balance de blancos no es adecuado, una fotografía puede presentar una dominante azulada, amarillenta o de otro color.
Comprender este ajuste nos permitirá conseguir colores más naturales y también utilizarlo de forma creativa.
¿Qué es el balance de blancos?
El balance de blancos permite indicar a la cámara qué debe considerar como blanco bajo unas determinadas condiciones de iluminación.
La luz no siempre tiene el mismo color. La luz del sol, una bombilla, una lámpara fluorescente o la iluminación de un día nublado pueden producir diferentes tonalidades.
El balance de blancos compensa esas diferencias para que los colores de la fotografía se reproduzcan de una manera más natural.
La temperatura de color
La temperatura de color se expresa en grados Kelvin (K) y permite describir el tono de una fuente de luz.
Los valores más bajos corresponden generalmente a luces más cálidas, con tonalidades amarillas o anaranjadas.
Los valores más altos corresponden a luces más frías, con tonalidades azuladas.
Por ejemplo, una iluminación cálida de interior puede presentar una temperatura de color diferente a la luz de un cielo despejado.
El balance de blancos automático
La mayoría de las cámaras actuales disponen de un modo AWB, correspondiente a balance de blancos automático.
En este modo, la cámara analiza la escena e intenta determinar cuál es el ajuste más adecuado.
En muchas situaciones funciona correctamente y resulta especialmente práctico cuando las condiciones de iluminación cambian constantemente.
Sin embargo, puede tener dificultades en escenas con iluminación muy particular o cuando queremos mantener exactamente la misma reproducción de color en varias fotografías.
Los ajustes predefinidos
Las cámaras suelen ofrecer diferentes opciones de balance de blancos adaptadas a situaciones habituales.
Podemos encontrar ajustes como:
Luz de día
Nublado
Sombra
Tungsteno o incandescente
Fluorescente
Flash
Cada uno está pensado para compensar un tipo determinado de iluminación.
Aunque los nombres pueden variar ligeramente según el fabricante, el funcionamiento general es similar.
Ajustar manualmente el balance de blancos
Además de los modos automáticos y predefinidos, algunas cámaras permiten seleccionar manualmente una temperatura de color o realizar un ajuste personalizado.
El ajuste personalizado puede ser especialmente útil cuando necesitamos una reproducción del color muy precisa.
Para realizarlo, normalmente se utiliza una superficie de referencia neutra, como una tarjeta gris o blanca, siguiendo el procedimiento indicado por la cámara.
Balance de blancos y fotografía RAW
El formato RAW ofrece una gran ventaja a la hora de trabajar con el balance de blancos.
La información capturada permite modificar posteriormente este ajuste durante el revelado digital con mucha más libertad que en un archivo JPEG.
Esto no significa que el balance de blancos deje de ser importante al fotografiar en RAW. Acostumbrarse a observar el color de la luz sigue siendo fundamental para conseguir una buena fotografía.
Utilizar el balance de blancos de forma creativa
El balance de blancos no tiene que utilizarse siempre buscando colores completamente neutros.
Podemos modificarlo intencionadamente para cambiar el ambiente de una fotografía.
Un ajuste más cálido puede transmitir sensación de calidez o tranquilidad, mientras que un ajuste más frío puede producir una sensación diferente.
La clave está en utilizar el ajuste de forma consciente y saber qué efecto queremos conseguir.
Errores habituales
Uno de los errores más frecuentes es utilizar siempre el balance de blancos automático sin comprobar el resultado.
En situaciones con diferentes fuentes de luz, la cámara puede interpretar los colores de una forma que no coincide con nuestra intención.
También es importante recordar que una escena puede contener varias fuentes de iluminación con temperaturas de color diferentes. En estos casos no siempre es posible conseguir una neutralidad perfecta con un único ajuste.
Aprende a controlar el color
Una buena forma de practicar es fotografiar el mismo sujeto utilizando diferentes ajustes de balance de blancos.
Observa cómo cambian los colores y cómo cambia la sensación general de la fotografía.
También puedes comparar el balance automático con diferentes temperaturas de color y comprobar qué opción representa mejor la escena.
El balance de blancos es, en definitiva, una herramienta que permite controlar cómo interpretamos el color de la luz y cómo queremos que aparezca en nuestras fotografías.
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