La fotografía de retrato busca mostrar a una persona de una forma que transmita su personalidad, expresión y características.
Un buen retrato no depende únicamente de la cámara o del objetivo utilizado. La luz, el fondo, la composición, el enfoque y la relación con la persona fotografiada tienen una gran importancia.
¿Qué es la fotografía de retrato?
El retrato tiene como protagonista a una persona y busca mostrarla de una manera atractiva y significativa.
Puede realizarse en un estudio, en exteriores, en una vivienda o prácticamente en cualquier lugar.
No existe una única forma correcta de hacer un retrato. Podemos buscar una imagen espontánea, formal, artística o simplemente representar a la persona de una manera natural.
La importancia de la expresión
La expresión de la persona fotografiada es uno de los elementos más importantes del retrato.
Una fotografía técnicamente perfecta puede resultar poco interesante si la expresión no transmite nada.
Por eso, es importante conseguir que la persona se encuentre cómoda y relajada.
En lugar de pedir constantemente que pose, podemos conversar con ella y buscar momentos naturales.
El enfoque en los ojos
En un retrato, los ojos suelen ser uno de los principales puntos de atención.
Cuando trabajamos con una profundidad de campo reducida, es especialmente importante conseguir un enfoque preciso.
Si ambos ojos no se encuentran a la misma distancia de la cámara, normalmente interesa priorizar el ojo que está más cerca.
Muchas cámaras actuales disponen de sistemas de detección y seguimiento de ojos que pueden facilitar esta tarea.
La luz en el retrato
La luz determina en gran medida el aspecto final de un retrato.
Una luz suave puede producir sombras delicadas y favorecer determinados tipos de retrato.
La luz lateral puede aportar volumen y destacar las formas del rostro.
También podemos utilizar contraluces para crear imágenes más creativas o separar a la persona del fondo.
No existe una iluminación que sea siempre la mejor. Depende del resultado que queramos conseguir.
Retratos con luz natural
La luz natural es una excelente opción para comenzar.
Una ventana puede convertirse en una fuente de luz muy efectiva para realizar retratos en interiores.
En exteriores, podemos buscar zonas de sombra para evitar una luz solar demasiado dura sobre el rostro.
También podemos aprovechar las primeras y últimas horas del día para conseguir una iluminación más cálida y agradable.
El fondo
El fondo debe complementar al sujeto y no competir con él.
Un fondo demasiado cargado puede distraer la atención del espectador.
Podemos utilizar una profundidad de campo reducida para desenfocarlo, pero también podemos buscar fondos sencillos, uniformes o que tengan relación con la persona fotografiada.
Antes de hacer la fotografía, observa qué aparece detrás del sujeto.
La distancia focal
Los objetivos con diferentes distancias focales producen perspectivas distintas.
Las focales medias y largas suelen ser muy utilizadas en retrato porque permiten trabajar a cierta distancia del sujeto y conseguir una perspectiva agradable.
Los objetivos luminosos también permiten utilizar aperturas grandes y conseguir una profundidad de campo reducida.
Sin embargo, no es imprescindible disponer de un objetivo específico para comenzar a hacer buenos retratos.
La composición
La composición también tiene un papel importante.
Podemos utilizar la regla de los tercios, dejar espacio en la dirección de la mirada o utilizar elementos del entorno para crear un encuadre.
También debemos decidir cuánto del cuerpo queremos mostrar.
Un retrato puede ser un primer plano, un plano medio o mostrar a la persona prácticamente completa.
Retratos de cuerpo entero
Cuando fotografiamos a una persona de cuerpo entero debemos prestar atención a la posición de las piernas, brazos y manos.
Las manos pueden resultar especialmente difíciles de colocar de forma natural.
En lugar de intentar crear una postura demasiado rígida, podemos pedir a la persona que interactúe con algún elemento del entorno o que realice pequeños movimientos.
Evita las poses demasiado rígidas
Uno de los problemas habituales al comenzar es intentar controlar absolutamente todos los movimientos del modelo.
En muchos casos, un retrato resulta más natural cuando la persona puede moverse ligeramente y adoptar una postura cómoda.
Podemos realizar varias fotografías mientras habla, camina o cambia de posición y seleccionar posteriormente las mejores expresiones.
La relación con la persona fotografiada
El fotógrafo no solo debe controlar la cámara.
También debe saber comunicarse con la persona que está delante del objetivo.
Explicar lo que vamos a hacer, mostrar algunas fotografías y crear un ambiente relajado puede ayudar a conseguir expresiones más naturales.
Esto es especialmente importante cuando fotografiamos a personas que no están acostumbradas a posar.
Retratos en exteriores
Los exteriores ofrecen muchas posibilidades.
Podemos utilizar parques, calles, edificios, playas o paisajes como parte del entorno.
En lugar de pensar únicamente en el fondo, intenta buscar una combinación entre la persona y el lugar.
El entorno puede ayudar a contar algo sobre el protagonista y hacer que el retrato tenga mayor significado.
Practica diferentes tipos de retrato
Para mejorar, prueba diferentes situaciones.
Haz primeros planos, retratos de medio cuerpo y fotografías de cuerpo entero.
Utiliza diferentes fondos, distancias focales y condiciones de luz.
También puedes comparar fotografías realizadas con luz frontal, lateral y contraluz.
Con la práctica aprenderás a reconocer qué combinación funciona mejor para cada persona y situación.
La fotografía de retrato no consiste simplemente en fotografiar una cara. Se trata de mostrar a una persona y conseguir que la fotografía transmita algo sobre ella.
Continúa el curso
← Fotografía de Paisaje | Fotografía de Naturaleza y Fauna →
Comentarios
Publicar un comentario