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Errores Habituales al Empezar en Fotografía y Cómo Evitarlos

Cuando comenzamos a aprender fotografía es normal cometer errores. La mayoría forman parte del proceso de aprendizaje y nos ayudan a entender mejor cómo funciona nuestra cámara y cómo tomar mejores decisiones.

Conocer los errores más habituales puede ayudarnos a identificarlos antes y avanzar más rápidamente.

Querer aprenderlo todo de golpe

La fotografía tiene muchos conceptos y técnicas diferentes.

Intentar aprenderlos todos al mismo tiempo puede resultar frustrante.

Es mejor avanzar paso a paso y dominar primero los conceptos fundamentales antes de pasar a técnicas más avanzadas.

Depender demasiado del modo automático

Los modos automáticos pueden ser muy útiles, especialmente cuando estamos empezando.

El problema aparece cuando nunca intentamos comprender qué está haciendo la cámara.

Aprender progresivamente a controlar el diafragma, la velocidad de obturación y el ISO nos permitirá tomar decisiones más conscientes.

No prestar atención a la luz

Una escena puede parecer interesante, pero si la luz no es adecuada el resultado puede ser poco atractivo.

Antes de fotografiar, observa de dónde viene la luz, qué zonas están iluminadas y dónde aparecen las sombras.

Aprender a observar la luz es tan importante como aprender a manejar la cámara.

No cuidar la composición

Otro error frecuente es centrarse exclusivamente en el sujeto y olvidarse del resto del encuadre.

Antes de disparar, observa los bordes de la fotografía y comprueba si aparece algún elemento que distraiga.

Moverte unos pasos o cambiar ligeramente el encuadre puede mejorar considerablemente la composición.

Centrar siempre el sujeto

Colocar el sujeto en el centro no siempre es incorrecto, pero hacerlo automáticamente puede producir composiciones poco interesantes.

Prueba a situarlo en diferentes zonas del encuadre y utiliza el espacio disponible para crear equilibrio y dirección visual.

Utilizar siempre la misma posición

Hacer todas las fotografías desde la altura de los ojos puede limitar mucho nuestras posibilidades.

Prueba diferentes alturas, distancias y ángulos.

Cambiar el punto de vista puede transformar completamente una escena.

No comprobar el enfoque

Una fotografía puede parecer correcta en la pantalla de la cámara y mostrar posteriormente problemas de enfoque al verla en un ordenador.

Comprueba especialmente el punto de enfoque cuando el sujeto sea importante o trabajes con una profundidad de campo reducida.

Utilizar una velocidad demasiado lenta

Una velocidad de obturación insuficiente puede provocar fotografías movidas.

Esto ocurre especialmente cuando fotografiamos sujetos en movimiento o cuando trabajamos sin trípode con poca luz.

Si la imagen aparece movida, comprueba la velocidad y aumenta el valor cuando sea necesario.

Utilizar un ISO demasiado alto sin necesidad

Aumentar el ISO permite trabajar con menos luz, pero también puede incrementar el ruido digital.

No debemos evitar el ISO alto a toda costa, ya que en determinadas situaciones es preferible una fotografía con algo de ruido que una imagen movida o subexpuesta.

La clave está en utilizar el ISO necesario para cada situación.

Abrir siempre el diafragma al máximo

Una apertura grande puede crear un bonito desenfoque, pero no siempre es la mejor opción.

En algunas fotografías necesitamos una mayor profundidad de campo para conseguir que más elementos aparezcan enfocados.

El diafragma debe elegirse según el resultado que queramos conseguir.

Hacer demasiadas fotografías sin analizar

Disparar muchas fotografías puede ser útil en determinadas situaciones, pero hacer cientos de imágenes sin prestar atención no garantiza mejores resultados.

Es importante analizar lo que estamos haciendo y corregir los errores durante la propia sesión.

No revisar las fotografías después

La revisión es una parte fundamental del aprendizaje.

Observa tus fotografías con calma y comprueba qué funciona y qué no.

Busca errores de exposición, enfoque, composición o iluminación.

Aprender de las fotografías que no han salido como esperabas puede ser muy útil.

Comprar demasiado equipo

Cuando empezamos a interesarnos por la fotografía es fácil pensar que necesitamos constantemente nuevos objetivos, cámaras o accesorios.

Sin embargo, cambiar de equipo no solucionará automáticamente los problemas técnicos o compositivos.

Antes de comprar algo, pregúntate qué necesidad concreta va a cubrir.

No conocer el propio equipo

Es importante conocer las funciones de nuestra cámara.

Saber cambiar rápidamente el ISO, la velocidad, el diafragma, el modo de enfoque o el área de enfoque puede ser decisivo cuando la situación cambia rápidamente.

Lee el manual y practica con los controles hasta utilizarlos con naturalidad.

Fotografiar únicamente cuando hay buenas condiciones

Esperar siempre a que haya una luz perfecta puede limitar nuestro aprendizaje.

Los días nublados, la lluvia, la niebla o incluso una luz dura pueden ofrecer oportunidades diferentes.

Aprender a trabajar con condiciones variadas nos hará mejores fotógrafos.

Compararse constantemente con otros fotógrafos

Las fotografías que vemos en internet suelen ser el resultado de años de experiencia, selección y edición.

Comparar nuestro trabajo inicial con el de fotógrafos experimentados puede resultar desmotivador.

Es más útil comparar nuestras fotografías actuales con las que hacíamos hace unos meses.

Intentar imitar demasiado a otros

Inspirarse en otros fotógrafos es positivo.

Sin embargo, debemos utilizar esas referencias para aprender y experimentar, no para intentar reproducir exactamente sus fotografías.

Con el tiempo iremos descubriendo nuestra propia manera de utilizar la luz, la composición y el color.

No tener paciencia

La fotografía requiere tiempo.

No vamos a dominar todos los conceptos después de unas pocas sesiones.

La práctica constante y la capacidad de analizar nuestros errores son mucho más importantes que intentar avanzar demasiado rápido.

El error más importante: no disfrutar

La fotografía debe ser una actividad que nos motive.

No debemos convertir el aprendizaje en una obligación permanente.

Sal, experimenta, prueba cosas diferentes y disfruta del proceso.

Cada error puede enseñarte algo y cada fotografía puede ayudarte a avanzar.

Una buena forma de aprender

Cuando una fotografía no salga como esperabas, no la descartes sin más.

Pregúntate:

¿Qué quería conseguir?

¿Qué ha salido mal?

¿Qué puedo cambiar la próxima vez?

Si eres capaz de responder a estas tres preguntas, incluso una fotografía fallida puede convertirse en una buena lección.

La mejor manera de evitar los errores no es intentar no cometerlos, sino aprender de ellos y no repetirlos.

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