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El Triángulo de Exposición: Diafragma, Velocidad e ISO

La exposición es uno de los conceptos fundamentales de la fotografía. Determina la cantidad de luz que recibe el sensor de la cámara y tiene una influencia directa sobre el aspecto final de la imagen.

Para controlar la exposición contamos principalmente con tres ajustes: diafragma, velocidad de obturación e ISO. Estos tres elementos están relacionados entre sí y forman lo que conocemos como triángulo de exposición.

Comprender cómo funcionan y cómo se relacionan es fundamental para empezar a controlar nuestras fotografías.

¿Qué es el triángulo de exposición?

El triángulo de exposición representa la relación entre el diafragma, la velocidad de obturación y el ISO.

Cuando modificamos uno de estos parámetros, podemos necesitar ajustar alguno de los otros para mantener una exposición similar. Pero cada cambio también produce un efecto diferente en la fotografía.

Por eso, aprender exposición no consiste únicamente en conseguir una imagen correctamente iluminada, sino en decidir qué combinación de ajustes es la más adecuada para conseguir el resultado que buscamos.

El diafragma

El diafragma controla la cantidad de luz que atraviesa el objetivo y llega al sensor.

Se representa mediante valores conocidos como números f, por ejemplo f/2.8, f/4, f/5.6, f/8 o f/11.

Un diafragma más abierto, como f/2.8, permite entrar más luz. Un diafragma más cerrado, como f/11, permite entrar menos.

Pero el diafragma también afecta a la profundidad de campo, es decir, a la cantidad de elementos de la escena que aparecen enfocados.

La velocidad de obturación

La velocidad de obturación determina durante cuánto tiempo permanece abierto el obturador y, por tanto, cuánto tiempo recibe luz el sensor.

Una velocidad rápida, como 1/1000 de segundo, permite congelar movimientos. Una velocidad lenta, como 1/30 de segundo o varios segundos, puede registrar el movimiento y producir diferentes efectos.

La elección de la velocidad dependerá de lo que estemos fotografiando y del resultado que queramos conseguir.

El ISO

El ISO permite aumentar la señal registrada por el sensor cuando necesitamos trabajar con menos luz, aunque al utilizar valores elevados puede aparecer más ruido digital.

Un ISO bajo, como ISO 100, suele proporcionar la máxima calidad de imagen y el menor nivel de ruido posible. Cuando la luz es insuficiente podemos aumentar el ISO para conseguir una exposición adecuada.

Sin embargo, utilizar valores ISO elevados puede aumentar el ruido digital, especialmente en determinadas condiciones.

Por eso, siempre que las condiciones lo permitan, conviene utilizar el ISO más bajo que nos permita conseguir la fotografía que buscamos.

Cómo se relacionan los tres parámetros

Los tres elementos están directamente relacionados.

Por ejemplo, si cerramos el diafragma para conseguir una mayor profundidad de campo, entra menos luz. Para compensarlo podemos utilizar una velocidad de obturación más lenta o aumentar el ISO.

Si, por el contrario, necesitamos utilizar una velocidad muy rápida para congelar un movimiento, podemos abrir el diafragma o aumentar el ISO para compensar la pérdida de luz.

Esto significa que no existe una única combinación correcta de ajustes. La elección dependerá de la escena y del efecto que queramos conseguir.

La exposición no lo es todo

Una fotografía correctamente expuesta no tiene por qué ser necesariamente una buena fotografía.

La exposición debe utilizarse como una herramienta creativa. Podemos decidir deliberadamente que una imagen sea más clara u oscura si eso ayuda a transmitir mejor la escena.

Lo importante es comprender qué consecuencias tiene cada ajuste y utilizarlo de forma intencionada.

Aprende a controlar la exposición

Dominar el triángulo de exposición requiere práctica. Una buena forma de aprender es fotografiar una misma escena utilizando diferentes combinaciones de diafragma, velocidad e ISO y observar cómo cambia el resultado.

Con el tiempo, estos conceptos se vuelven cada vez más intuitivos y podremos concentrarnos más en la composición y en el momento de realizar la fotografía.

El triángulo de exposición es la base para dejar atrás el modo automático y empezar a controlar realmente nuestra cámara.

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