La composición es uno de los elementos más importantes de la fotografía. Consiste en decidir cómo organizamos los diferentes elementos dentro del encuadre para conseguir una imagen equilibrada, interesante y capaz de transmitir aquello que queremos mostrar.
Una cámara puede registrar una escena perfectamente expuesta y enfocada, pero una buena composición es la que ayuda a convertir esa imagen en una fotografía que atrae la atención.
No existen reglas que debamos seguir siempre. Las llamadas reglas de composición son herramientas que podemos utilizar para mejorar nuestras fotografías y que, con la experiencia, también aprenderemos a romper de forma intencionada.
¿Qué es la composición fotográfica?
Componer una fotografía significa decidir qué incluimos en el encuadre, dónde colocamos los elementos y desde qué posición realizamos la fotografía.
Antes de pulsar el disparador podemos cambiar nuestra posición, acercarnos o alejarnos del sujeto, modificar la orientación de la cámara o elegir otro objetivo.
Todos estos cambios pueden transformar completamente el resultado.
Por eso, una de las mejores costumbres que podemos adquirir como fotógrafos es observar la escena antes de hacer la fotografía.
La regla de los tercios
La regla de los tercios es una de las técnicas de composición más conocidas.
Consiste en dividir mentalmente el encuadre mediante dos líneas horizontales y dos verticales, creando nueve zonas.
Los puntos donde se cruzan estas líneas suelen ser lugares interesantes para colocar el elemento principal de la fotografía.
No es necesario utilizar esta regla en todas las ocasiones, pero puede ser una buena herramienta para comenzar a mejorar nuestros encuadres.
Las líneas
Las líneas presentes en una escena pueden utilizarse para dirigir la mirada del espectador.
Caminos, carreteras, vallas, edificios, ríos o incluso sombras pueden actuar como líneas que conducen hacia el elemento principal.
Las líneas diagonales suelen aportar sensación de movimiento y dinamismo, mientras que las horizontales pueden transmitir estabilidad y tranquilidad.
Aprender a identificar estas líneas nos permite utilizarlas de forma consciente en nuestras composiciones.
La perspectiva
La perspectiva cambia cuando modificamos nuestra posición respecto al sujeto.
No siempre debemos fotografiar desde la altura de los ojos. Agacharnos, elevar la cámara, acercarnos o desplazarnos lateralmente puede producir imágenes completamente diferentes.
Antes de realizar una fotografía, prueba diferentes posiciones y observa cómo cambia la relación entre los elementos de la escena.
En muchas ocasiones, simplemente cambiar unos pasos de posición puede mejorar considerablemente una fotografía.
El primer plano, plano medio y fondo
Una fotografía puede ganar profundidad cuando utilizamos diferentes planos.
Un elemento situado en primer plano puede ayudar a crear sensación de distancia y conducir la mirada hacia el motivo principal.
El plano medio contiene normalmente al protagonista de la escena, mientras que el fondo proporciona información sobre el entorno.
Prestar atención al fondo es especialmente importante. Un fondo desordenado puede distraer y restar protagonismo al sujeto principal.
El espacio negativo
El espacio negativo es el área relativamente vacía que rodea al sujeto principal.
Puede utilizarse para dar sensación de amplitud, aislamiento o tranquilidad.
Por ejemplo, si fotografiamos un ave mirando hacia un espacio abierto, dejar espacio delante de ella puede hacer que la composición resulte más natural y equilibrada.
El espacio vacío no tiene por qué ser un problema. En muchas ocasiones forma parte esencial de la fotografía.
Simetría y equilibrio
La simetría aparece cuando los elementos de una imagen se distribuyen de forma similar a ambos lados de un eje.
Puede encontrarse en edificios, reflejos, arquitectura, paisajes y muchas otras situaciones.
El equilibrio también puede conseguirse sin utilizar una simetría perfecta. Un elemento grande puede compensarse visualmente con varios elementos más pequeños situados en otra zona del encuadre.
El encuadre dentro del encuadre
En ocasiones podemos utilizar elementos de la propia escena para crear un segundo marco alrededor del sujeto principal.
Puertas, ventanas, ramas, arcos o estructuras arquitectónicas pueden funcionar como un encuadre natural.
Esta técnica ayuda a dirigir la atención hacia el protagonista y puede aportar profundidad a la imagen.
La importancia del fondo
Uno de los errores más habituales al comenzar en fotografía es concentrarse únicamente en el sujeto y olvidarse del fondo.
Antes de disparar, observa qué hay detrás del protagonista. Un poste que parece salir de la cabeza de una persona, cables, objetos desordenados o elementos demasiado llamativos pueden distraer al espectador.
A veces basta con desplazarnos ligeramente o cambiar el ángulo de la cámara para solucionar el problema.
La regla de la mirada y del movimiento
Cuando fotografiamos una persona, un animal o cualquier sujeto que mira o se desplaza hacia una dirección determinada, suele resultar interesante dejar espacio delante de su mirada o movimiento.
Ese espacio ayuda a que la fotografía resulte más natural y permite al espectador imaginar hacia dónde está mirando o desplazándose el sujeto.
Como ocurre con otras reglas de composición, no es obligatorio utilizarla siempre. Lo importante es comprender por qué funciona y decidir cuándo queremos aplicarla.
Menos puede ser más
Una fotografía no necesita contener muchos elementos para resultar interesante.
En ocasiones, eliminar elementos innecesarios mejora considerablemente la imagen.
Acercarnos al sujeto, utilizar un fondo sencillo o buscar una composición más limpia puede hacer que la atención se concentre en aquello que realmente queremos mostrar.
Antes de disparar, pregúntate qué elementos son importantes y cuáles podemos eliminar del encuadre.
Las reglas están para ayudarnos
Las reglas de composición no son leyes que debamos cumplir obligatoriamente.
Son herramientas que nos ayudan a tomar decisiones y a comprender por qué determinadas composiciones pueden resultar visualmente atractivas.
A medida que adquiramos experiencia podremos utilizarlas de forma consciente y también romperlas cuando tengamos una razón para hacerlo.
Practica la composición
La mejor manera de aprender composición es practicar.
Cuando salgas a fotografiar, no te limites a buscar sujetos interesantes. Observa también las líneas, los fondos, la luz, el espacio disponible y la posición desde la que estás realizando la fotografía.
Antes de pulsar el disparador, dedica unos segundos a mirar el encuadre.
Prueba diferentes posiciones y compara posteriormente las fotografías. Con el tiempo comenzarás a detectar automáticamente elementos que pueden mejorar o perjudicar una composición.
La composición es, en definitiva, una forma de organizar visualmente una fotografía para contar mejor una historia, transmitir una sensación o dirigir la atención del espectador.
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