El enfoque es uno de los aspectos fundamentales para conseguir una fotografía nítida. Determina qué parte de la escena aparece definida y ayuda a dirigir la atención del espectador hacia el elemento que consideramos más importante.
Las cámaras actuales disponen de sistemas de enfoque cada vez más avanzados, pero conocer cómo funcionan y cuándo utilizar cada opción sigue siendo fundamental para obtener buenos resultados.
¿Qué es el enfoque?
Enfocar consiste en conseguir que un determinado punto o zona de la escena aparezca con la máxima nitidez posible.
Dependiendo de la cámara y del objetivo, podemos enfocar manualmente o utilizar el enfoque automático.
El objetivo no siempre debe enfocar al centro de la imagen. Podemos seleccionar diferentes puntos o áreas de enfoque para decidir qué elemento queremos que tenga mayor protagonismo.
Enfoque automático y enfoque manual
El enfoque automático (AF) permite que la cámara y el objetivo ajusten automáticamente el enfoque.
Es la opción más utilizada en muchas situaciones y resulta especialmente útil cuando fotografiamos sujetos que se mueven.
El enfoque manual (MF) permite que el fotógrafo controle directamente el punto de enfoque girando el anillo correspondiente del objetivo.
Puede resultar especialmente útil en macrofotografía, paisaje, fotografía nocturna o situaciones en las que el sistema automático tiene dificultades para encontrar el punto que queremos enfocar.
Modos de enfoque
Las cámaras suelen ofrecer diferentes modos de enfoque automático.
Para sujetos que permanecen quietos podemos utilizar un modo de enfoque pensado para sujetos estáticos. Para sujetos en movimiento existen modos capaces de modificar continuamente el enfoque mientras el sujeto se desplaza.
La denominación de estos modos cambia según el fabricante. Por ejemplo, algunas cámaras utilizan nombres como One Shot y AI Servo, mientras que otras emplean denominaciones diferentes.
Lo importante es comprender la diferencia entre enfocar sobre un sujeto estático y realizar un seguimiento de un sujeto en movimiento.
Selección del punto de enfoque
Seleccionar correctamente el punto o área de enfoque es muy importante.
Si dejamos que la cámara seleccione automáticamente toda la escena, puede enfocar un elemento diferente al que nosotros consideramos principal.
Cuando sea posible, seleccionar manualmente el punto de enfoque nos proporciona mayor control sobre la fotografía.
En un retrato, por ejemplo, normalmente nos interesa enfocar el rostro y, especialmente, los ojos.
Enfoque en sujetos en movimiento
Fotografiar sujetos que se desplazan requiere una estrategia diferente.
En estos casos es recomendable utilizar un modo de enfoque continuo o de seguimiento, siempre que nuestra cámara disponga de él.
Este sistema permite que la cámara vaya ajustando el enfoque mientras el sujeto cambia de posición.
También es importante utilizar una velocidad de obturación adecuada. Una fotografía puede estar perfectamente enfocada y, sin embargo, aparecer movida si la velocidad utilizada es demasiado lenta.
¿Qué es la nitidez?
La nitidez es la sensación de detalle y definición que presenta una fotografía.
El enfoque es uno de los factores que influyen en ella, pero no es el único.
La velocidad de obturación, la calidad del objetivo, la profundidad de campo, la estabilidad de la cámara y las condiciones de iluminación también pueden afectar al resultado final.
Por eso, una fotografía desenfocada y una fotografía trepidada no son exactamente el mismo problema.
Cómo conseguir fotografías más nítidas
Para mejorar la nitidez podemos tener en cuenta varios aspectos.
Utilizar una velocidad de obturación adecuada ayuda a evitar el movimiento de la cámara. Mantener el punto de enfoque sobre el sujeto permite conseguir una zona principal correctamente enfocada.
También es importante sujetar correctamente la cámara y utilizar un trípode cuando la situación lo requiera.
En determinadas situaciones, un disparador remoto o el temporizador de la cámara pueden ayudar a reducir las vibraciones.
Profundidad de campo y enfoque
La profundidad de campo determina qué parte de la escena aparece enfocada por delante y por detrás del punto principal de enfoque.
El diafragma, la distancia focal, la distancia entre la cámara y el sujeto y la distancia existente entre el sujeto y el fondo influyen en ella.
Por eso, aunque enfoquemos correctamente un sujeto, algunas partes de la imagen pueden aparecer desenfocadas de forma intencionada.
Aprende a controlar el enfoque
La mejor forma de aprender es practicar con diferentes sujetos y situaciones.
Fotografía objetos estáticos utilizando diferentes puntos de enfoque. Después prueba con personas o sujetos en movimiento y compara los resultados utilizando diferentes modos de enfoque.
Con el tiempo aprenderás a elegir el sistema más adecuado para cada situación.
Conseguir una fotografía nítida no depende de un único ajuste. El enfoque, la velocidad de obturación, la estabilidad y la profundidad de campo trabajan conjuntamente para determinar el resultado final.
Comentarios
Publicar un comentario