¿Qué es la temperatura de color?
La
temperatura de color indica cómo se percibe una fuente de luz:
- Luz cálida → tonos amarillos, anaranjados
o rojizos.
- Luz fría → tonos azulados.
Aunque suene
contradictorio, las luces “cálidas” tienen temperaturas Kelvin bajas, y
las “frías” temperaturas más altas.
Valores típicos de temperatura de
color
|
Escena
/ Fuente de luz |
Temperatura
aproximada |
|
Vela |
~1,800 K |
|
Bombilla
tungsteno |
~2,700–3,200
K |
|
Luz de
amanecer/atardecer |
~3,500–4,500
K |
|
Luz de día
estándar |
~5,000–5,600
K |
|
Cielo
nublado |
~6,500–7,500
K |
|
Sombra |
~7,500–9,000
K |
¿Por qué es importante en
fotografía?
Porque
determina cómo se reproducen los colores en la imagen. Una escena iluminada con
luz cálida puede verse amarillenta; con luz fría puede verse azulada.
Para
corregir o controlar esto se usa el balance de blancos (white balance).
Balance de blancos
- Auto (AWB)
- Tungsteno / Incandescente
- Fluorescente
- Luz de día
- Nublado
- Sombra
- Flash
- Personalizado (con tarjeta gris
o temperatura específica)
Uso creativo
La
temperatura de color no siempre se corrige; también se manipula para lograr
atmósferas:
- Cálido para retratos → sensación acogedora, íntima,
emocional.
- Frío para paisajes o nocturnas → efecto limpio, moderno o
dramático.
- Mixto → combinar distintas fuentes para efectos cinematográficos.
Por tanto la temperatura de color influye en el ambiente, el realismo y la estética de una fotografía. Saber medirla, corregirla o usarla de forma creativa es esencial para dominar la luz.


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